La mirada de los otros posiblemente también sea la mía.

12.11.05

sombra


Había un hombre que temía a su propia sombra y odiaba la huella de sus pasos.Trató de librarse de ellos corriendo ligero. Pero más levantaba sus pies, más huellas hacía, a pesar de que corría velozmente su sombra nunca lo dejaba. Aún creyendo que corría demasiado lento, aceleró su paso y corrió sin detenerse hasta que sus fuerzas se extenuaron y se desplomó muerto. No comprendía que si permanecía en las sombras podría haber perdido su sombra, y quedándose inmóvil hubiera dejado de hacer huellas.

"Los místicos taoístas"

2 comentarios:

Joselu dijo...

No sé si el sentido del texto es que toda lucha o conflicto o huida son inútiles si no coinciden con la auténtica realidad del ser y que el ser está en la inmovilidad o en la sombra. Desde luego, los pensadores orientales están muy alejados de nuestros esquemas hegelianos. Un saludo.

clevus dijo...

Entiendo el texto como un imput que en algún momento te puede ayudar; algunas veces te puedes llegar a obsesionar en algún tema y justo en este momento y no en otro te puede resultar útil (que quizás no) esta reflexión.

Datos personales