
Los que habitamos en ciudades grandes no se nos pasa por la cabeza saludar a desconocidos por la calle aunque se de la circunstancia que nos cruzemos sólo dos personas en un solitario parque. En los pueblos es más frecuente y me encanta.
No hace mucho, en vacaciones, en un pueblo muy pequeño de la costa y a primera hora de la mañana todas las personas con las que coincidias por la calle te saludaban... qué sensación tan bella!
No nos conocíamos de nada pero estábamos allí unos forasteros y nos daban de alguna manera la bienvenida a su territorio. Seguramente, y con total fluidez, podríamos haber empezado qualquier conversión como si de unos vecinos se tratara...precioso.
1 comentario:
Es cierto... que sensación tan bella
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